Cuánto pasó desde que escribí la última entrada.
No hablo de tiempo, el tiempo, como ya dije, es un injerto de este mundo, un apéndice inútil. Vos y yo tenemos el "para siempre" que me prometiste y te prometí. Hablo de los encuentros y los desencuentros. De ser yo misma cuando estoy con vos, de que seas vos mismo cuando estás conmigo.
A veces me pongo a pensar en cómo va a transmutar ese "para siempre", no siempre seremos los mismos, no. No siempre sentiremos lo mismo. Las intensidades mutan, nosotros también. Recién hablábamos de esos vínculos que están basados en las tristezas y angustias.
Alguien... en algún punto de nuestra historia nos hizo creer que estar tristes y angustiados era un tabú. Igual que el sexo, que es exactamente lo contrario de sentirse angustiado.
¿Qué tendrá el mundo con los exquisitos extremos?
¿Te gustan los grises, Alejandro? A mí me desesperan.
Estoy siempre o en la cornisa, o en el piso. Nunca volando. Nunca en el medio. ¿Eso estará mal?
Acabas de darme una charla increíble, campeón. Hablaste de sacarme la máscara, de no sobreesforzarme, de vivir el momento, de no estresarme, de no hacer cosas por compromiso. Esta es la desventaja de esto...Ves mis costillas. Ves mis heridas y toda la pus que nunca saqué, jamás.
Me preguntaste si todo esto había comenzado cuando empezamos a "conocernos". Te dije que sí.
La verdadera razón es que estaba apagada. Creo que llevé mucho tiempo dormida, y la única forma de volver a nacer es llorando, purgando, limpiando. Es lo que hacen los bebitos apenas salen del útero maternal, ¿no?. Cuántas veces te había dicho que conocerte había sido como volver a nacer.
Volví a ser "yo", volví a amar la poesía, a amar la música, a reír con ganas y a llorar con ganas. Basicamente volví a sentir. Ni en un millón de vidas -que tendremos juntos- creo que podría agradecerte algo como lo que hiciste por mí. Al dejarme quererte y quererme.
Reactivaste todo mi metabolismo emocional, imagino que al desempolvar todo el andamiaje, algunas lágrimas se me caerán. Los ataques de pánico se volverán contínuos. Fuiste, literalmente hablando, un disparo inverso.
De los que te dan vida, no de esos que te la quitan.
Estás trazando nuevos caminos neuronales... pero no son de esos que pasan dos días y uno ya se los sabe de memoria, y recurre al recuerdo rutinario. De esos que todos los días tienen un trayecto nuevo, un destino único, impredecible.
Te llegó mi carta... ¡es tu primera carta, Alejandro!
¿Puedo contarte algo? Vos sos mi primer incendio.
Siempre te hablé de las personas chispa, bueno...esas personas que mi sexto sentido detecta y de las cuales tengo que formar parte de su vida sí o sí, y comérmelas. Vos serías como... la primera persona que me incendia.
Estás logrando todo lo que te propusiste conmigo... ¿lograré, acaso yo, todo lo que me propuse con vos?
Mientras el mundo pasa, aprendí a despreocuparme de eso. A dejarme llevar, a cerrar los ojos y verte sonriendo mientras te digo "Fre", o escuchándote tocar lo que te enseñé en la guitarra.
Las relaciones son una construcción. Estoy construyendo -de a poquito- un cuarto para mí, y sólo para mí adentro tuyo. Cada "te amo" es un ladrillo. Créemelo.
Hoy a la mañana me hubiese gustado escucharte más. Si es por mí, me quedaría el resto de mis días sentada en frente tuyo, tomando mocha *JÁH! lo escribí bien!* escuchando absolutamente todo lo que tenés para decirme de tus "no tan felices" recuerdos.
Sé que la expresión "acá estoy" es bastante cliché. Sobre todo cuando se trata de una persona que no es emocionalmente estable. Pero... vos sabés, porque ya lo experimentaste, que cuando me necesitás puedo ser irrevocablemente centrada. Como en este momento, en el que el forro de tu papá te está haciendo sentir un inútil. Ya te dije, Alejandro. Vos sos la resaca de tu familia, cargás con los miedos, los reproches y los enojos de andá a saber cuántas generaciones.
Hay algo que quiero que sepas. No importa cuán inútil y mal te hicieron sentir en tu pasado, ya sea hasta un desconocido o tu propia familia. Nada de eso es verdad.
Lo único verdad es lo que vos sentís de vos mismo.
Sé, de todas formas, que tu percepción de vos mismo está un poquito infectada de todo lo que fueron inculcándote las malas lenguas. Pero todo tiene arreglo, cielo. Hasta incluso el cielo mismo.
Vos sos mi cielo, y yo te voy a arreglar. Así me tenga que quedar rezongando con tus recuerdos de mierda, desplegándolos, deshojándolos, desinfectándolos y besándolos. Es un trabajo -no, esa palabra no me gusta-, es una encomienda que debo hacer. Te (me) lo debo... no por esta vida, sino por las otras, las anteriores, las que vienen. Dijiste que nosotros venimos a este plano a descansar... pero que alguien te había dicho que vos no... que vos no venías a descansar...¿qué tan verdad serán esas palabras? *me río internamente, al fin y al cabo me conociste, descansar es lo último que vas a hacer*
Veo que tu concepto de familia está deteriorado, y sé que es pronto para decirlo, pero... si me permitís yo puedo ser tu familia. No me importa qué tan problemático te hagan creer que sos, para mí sos realmente... la solución a casi todos mis problemas. Y tu existencia es tan... ¿necesaria? por no decir imprescindible. Quiero que tengas eso presente, para una persona... lejos/cerca de vos... sos el ser más especial del mundo.
Cuando decís "Fre, sos mía" -que... aprovechando el momento, hace un tiempo que no me lo decís...- no hablamos solamente del encuentro íntimo, espiritual y mental. Hablamos de que soy la persona para vos, aquella en la que podés confiar. Aquella que podés gritar, retorcer, reventar, desgastar, llenar, subir, bajar, besar, adorar. Todo podés hacer conmigo. La construcción es más grande de lo que pensas, no es simplemente una relación, es casi un mundo.
Un mundo lleno de vasijitas que quiero llenar con tus lágrimas tragadas, y tus frustraciones. Con eso vamos a regar los recuerdos qué se vienen... juntos.
¿Qué te parece?
Te amo.
Mi amor.
-sólo mío, y como vos decís "no te comparto"-
No hay comentarios:
Publicar un comentario