lunes, 26 de septiembre de 2016

Cuánto pasó desde que escribí la última entrada.
No hablo de tiempo, el tiempo, como ya dije, es un injerto de este mundo, un apéndice inútil. Vos y yo tenemos el "para siempre" que me prometiste y te prometí. Hablo de los encuentros y los desencuentros. De ser yo misma cuando estoy con vos, de que seas vos mismo cuando estás conmigo. 
A veces me pongo a pensar en cómo va a transmutar ese "para siempre", no siempre seremos los mismos, no. No siempre sentiremos lo mismo. Las intensidades mutan, nosotros también. Recién hablábamos de esos vínculos que están basados en las tristezas y angustias. 
Alguien... en algún punto de nuestra historia nos hizo creer que estar tristes y angustiados era un tabú. Igual que el sexo, que es exactamente lo contrario de sentirse angustiado.
¿Qué tendrá el mundo con los exquisitos extremos?
¿Te gustan los grises, Alejandro? A mí me desesperan. 
Estoy siempre o en la cornisa, o en el piso. Nunca volando. Nunca en el medio. ¿Eso estará mal?
Acabas de darme una charla increíble, campeón. Hablaste de sacarme la máscara, de no sobreesforzarme, de vivir el momento, de no estresarme, de no hacer cosas por compromiso. Esta es la desventaja de esto...Ves mis costillas. Ves mis heridas y toda la pus que nunca saqué, jamás. 
Me preguntaste si todo esto había comenzado cuando empezamos a "conocernos". Te dije que sí. 
La verdadera razón es que estaba apagada. Creo que llevé mucho tiempo dormida, y la única forma de volver a nacer es llorando, purgando, limpiando. Es lo que hacen los bebitos apenas salen del útero maternal, ¿no?. Cuántas veces te había dicho que conocerte había sido como volver a nacer. 
Volví a ser "yo", volví a amar la poesía, a amar la música, a reír con ganas y a llorar con ganas. Basicamente volví a sentir. Ni en un millón de vidas -que tendremos juntos- creo que podría agradecerte algo como lo que hiciste por mí. Al dejarme quererte y quererme. 
Reactivaste todo mi metabolismo emocional, imagino que al desempolvar todo el andamiaje, algunas lágrimas se me caerán. Los ataques de pánico se volverán contínuos. Fuiste, literalmente hablando, un disparo inverso. 
De los que te dan vida, no de esos que te la quitan. 
Estás trazando nuevos caminos neuronales... pero no son de esos que pasan dos días y uno ya se los sabe de memoria, y recurre al recuerdo rutinario. De esos que todos los días tienen un trayecto nuevo, un destino único, impredecible. 

Te llegó mi carta... ¡es tu primera carta, Alejandro!
¿Puedo contarte algo? Vos sos mi primer incendio. 
Siempre te hablé de las personas chispa, bueno...esas personas que mi sexto sentido detecta y de las cuales tengo que formar parte de su vida sí o sí, y comérmelas. Vos serías como... la primera persona que me incendia. 
Estás logrando todo lo que te propusiste conmigo... ¿lograré, acaso yo, todo lo que me propuse con vos? 
Mientras el mundo pasa, aprendí a despreocuparme de eso. A dejarme llevar, a cerrar los ojos y verte sonriendo mientras te digo "Fre", o escuchándote tocar lo que te enseñé en la guitarra. 

Las relaciones son una construcción. Estoy construyendo -de a poquito- un cuarto para mí, y sólo para mí adentro tuyo. Cada "te amo" es un ladrillo. Créemelo. 

Hoy a la mañana me hubiese gustado escucharte más. Si es por mí, me quedaría el resto de mis días sentada en frente tuyo, tomando mocha *JÁH! lo escribí bien!* escuchando absolutamente todo lo que tenés para decirme de tus "no tan felices" recuerdos.
Sé que la expresión "acá estoy" es bastante cliché. Sobre todo cuando se trata de una persona que no es emocionalmente estable. Pero... vos sabés, porque ya lo experimentaste, que cuando me necesitás puedo ser irrevocablemente centrada. Como en este momento, en el que el forro de tu papá te está haciendo sentir un inútil. Ya te dije, Alejandro. Vos sos la resaca de tu familia, cargás con los miedos, los reproches y los enojos de andá a saber cuántas generaciones. 
Hay algo que quiero que sepas. No importa cuán inútil y mal te hicieron sentir en tu pasado, ya sea hasta un desconocido o tu propia familia. Nada de eso es verdad. 
Lo único verdad es lo que vos sentís de vos mismo. 
Sé, de todas formas, que tu percepción de vos mismo está un poquito infectada de todo lo que fueron inculcándote las malas lenguas. Pero todo tiene arreglo, cielo. Hasta incluso el cielo mismo. 
Vos sos mi cielo, y yo te voy a arreglar. Así me tenga que quedar rezongando con tus recuerdos de mierda, desplegándolos, deshojándolos, desinfectándolos y besándolos. Es un trabajo -no, esa palabra no me gusta-, es una encomienda que debo hacer. Te (me) lo debo... no por esta vida, sino por las otras, las anteriores, las que vienen. Dijiste que nosotros venimos a este plano a descansar... pero que alguien te había dicho que vos no... que vos no venías a descansar...¿qué tan verdad serán esas palabras? *me río internamente, al fin y al cabo me conociste, descansar es lo último que vas a hacer* 
Veo que tu concepto de familia está deteriorado, y sé que es pronto para decirlo, pero... si me permitís yo puedo ser tu familia. No me importa qué tan problemático te hagan creer que sos, para mí sos realmente... la solución a casi todos mis problemas. Y tu existencia es tan... ¿necesaria? por no decir imprescindible. Quiero que tengas eso presente, para una persona... lejos/cerca de vos... sos el ser más especial del mundo.  
Cuando decís "Fre, sos mía" -que... aprovechando el momento, hace un tiempo que no me lo decís...- no hablamos solamente del encuentro íntimo, espiritual y mental. Hablamos de que soy la persona para vos, aquella en la que podés confiar. Aquella que podés gritar, retorcer, reventar, desgastar, llenar, subir, bajar, besar, adorar. Todo podés hacer conmigo. La construcción es más grande de lo que pensas, no es simplemente una relación, es casi un mundo. 
Un mundo lleno de vasijitas que quiero llenar con tus lágrimas tragadas, y tus frustraciones. Con eso vamos a regar los recuerdos qué se vienen... juntos.
¿Qué te parece?


Te amo.
Mi amor.
-sólo mío, y como vos decís "no te comparto"- 






viernes, 16 de septiembre de 2016

En realidad esto quería escribirlo ayer.
Jáh, qué forma de empezar una nueva entrada en nuestro blog... con "cosas" que quería hacer y no hice. Te lo dije desde un principio, estoy "jugando" con mis intensidades. ¿Querés que te explique por qué?
Creo que mi vida no se basa en cambios de mí misma, sino en intensidades de mí misma. Estos últimos años opté por ser lo más intensa posible, me di cuenta de que -al menos para mí- es la única forma de disfrutar algo. 
La cautela, la ligereza, lo que va lento, lo que es tranquilo, calmo, seguro y a salvo me aburre. 
Sí me da mucho miedo ser intensa con vos. Entiendo, obviamente que la intensidad no es algo que todo el mundo acepta. Por el momento estoy teniendo mesura...¿te imaginás cuando no la tenga?
Intensicidio le digo yo. Siendo intensa es una de las pocas maneras que tengo de saber que lo di todo por algo. Creéme que yo siempre lo doy. 
Acá llovió todo el día, y estuvo nublado. Me gustan los días así, en realidad. Aproveché para dormir y para ver Terror In Resonance... ¿ves? nuestra primera cosa en común (?)
Imaginé cómo sería de estar allá o de que estuvieras acá. Seguramente te acariciaría la espalda y te daría besos en las orejas mientras vemos animé y comemos galletitas. Pocas personas conocen esta faceta de mí. Digo... esta faceta en la cuál me imagino mimando a la persona amada. De eso se trata el amor también... de desenterrar facetas, de desempolvar palabras que ya no usábamos, de restaurar el sentido más primitivo que tenemos. Te tengo. Me tenés. Nos tenemos.
A veces me parece algo hasta incluso sobrenatural considerar que tengo una persona que es sólo para mí. Porque sí, Alejandro, sólo sos para mí. Esos ojos -morochos más lindos que vi- que están ahora mismo leyendo esto, son míos, los estoy haciendo míos cada vez que me lees o que me mirás. Son míos incluso cuando brillan al recordarnos extasiados en el último nivel del amor, donde reís cuando pronuncio mi nombre. ¿Vamos a hacerlo otra vez? 

Fre. 

¿Sigue funcionando?
En tanto eso siga funcionando, creo que estoy haciendo las cosas bien. Estamos. 
Es.. increíble la sensación de referirnos a nosotros como un todo, como un nosotros, como un plural mágico, complemento, condimentado de tus versiones más desconocidas y de mis versiones más antiguas. 
De algo estoy segura... mis versiones antiguas jamás esperaron reencontrarse con el amor de esta forma. Llena de pasión, sentimientos vigorosos y vírgenes, sin podar, silvestres, y por sobre todo...nuestros. Vos y yo. Hay un sentido en todo esto, Alejandro. Hay un sentido en nosotros. Yo sé bien que vos lo sentís también. Ay, Alejandro, vos sos mucho más perceptivo que yo. 

Hoy siento que podría amarte con este intensidad cada segundo de mi vida, -o para siempre... ¿qué preferís?. Es una sensación casi como estar al borde de una cornisa, no distingo si es un clímax o si va en subida, en subida hasta lo que yo consideraría cielo, pero no hay cielo, te juro que siento que no hay techo. 

Creo...imagino... que amar es crear otro plano. ¿Te pusiste a pensar en eso? Hay tanta energía, tanto vínculo, el vínculo es la construcción más magnífica que podemos realizar. Nosotros tenemos más de un vínculo. Están por todas partes, ayer dije que eran intangibles, pero hoy los siento brotando de partes insólitas de mi cuerpo, hacia el tuyo, atravesando estos kilómetros que parecen tan poco convenientes. 
Necesito estar con vos, Alejandro. 
Cada día más. 
Te amo, Alejandro.
Cada día más. 

Caleidoscopio... Deberás preguntarte por qué ese nombre para nuestro blog... 
Hm... ¿te digo algo? fue una especie de visión... 
La palabra caleidoscopio vino a mí con un flash. 

Entonces ayer... antes de irme a dormir busqué la definición y encontré esto.

caleidoscopio, calidoscopio
nombre masculino
Instrumento óptico que consiste en un tubo con dos o tres espejos inclinados y cristales de colores en su interior, dispuestos de tal manera que si se mueve el tubo y se mira en su interior por uno de sus extremos, se pueden ver distintas figuras geométricas simétricas.

Origen
Compuesto creado a partir del griego por su inventor, el científico D. Brewster, y patentado en 1917. El término está formado con kalós ‘bello’eîdos ‘forma, figura, aspecto’ y skopein ‘mirar’, y equivale a ‘mirar una imagen bella’.

Me gusta la idea de que este blog sea ese tubo, que nosotros movemos... de un lado para el otro. Y que dependiendo del extremo por donde se vea... o sea... vos y yo,  se puedan ver diferentes simetrías bellas. Nunca son iguales. Nunca somos iguales.  Miramos las formas del otro, los aspectos, nos encontramos bellos en el otro.
Bellos en este tubo que movemos de un lado para el otro.


Gracias por compartir este micromundo conmigo, mi chinito.






jueves, 15 de septiembre de 2016



Más, dame un poco más, quiero intoxicarme en vos.

Dije que iba a prepararte un regalo cuando volvieras del colegio. Hoy dijiste que el regalo más lindo que habías recibido era conocerme...no sé qué tan verdad es eso, porque todavía no nos conocemos. Aunque me digas "mi amor" y yo sienta un escalofrío en todo mi cuerpo al escucharte decir "te conozco, Fre". Podría decir que es una ilusión, pero se siente tan real como todo lo que tengo a mi alrededor, como esta computadora que me ve sonriendo cuando recibo mensajes tuyos, o la botella que tengo al lado, de la que bebí agua cuando nos quedamos sin saliva por tanto hablar esa noche. Sí, vos te acordás de qué noche estoy hablando.
Como te dije antes, siento que podemos parar el mundo, parar este tiempo, hacer un paréntesis nosotros, y lo hacemos, creeme que lo hacemos, el tiempo es inconspicuo cuando estamos juntos, es volátil, se nos va entre los dedos, entre las manos, entre los besos que nos queremos dar y entre las palabras.
Las palabras a mí... siempre me parecieron simples palabras, todas con una historia, una carga energética particular, Lo cuál es lógico, el lenguaje es una extensión de nosotros mismos. Vos entendés más de "extensiones" que yo, ¿o no?
Abro este paréntesis en esta oportunidad... sé que podés parar el mundo por mí, sé que puedo reducir el mundo por vos (hacia vos, sos vos).
Hoy te pregunté qué pensabas acerca de que no tuviésemos casi nada en común.
¿De qué estabamos hablando en realidad, Alejandro?
Lo que tenemos en común es algo intangible, pero está ahí, amarrándonos, estamos juntos y amarrados. Y nos necesitamos. Si para pelear dos subconcientes se tuvieron que poner de acuerdo, imagino que para amarnos también. Todo en nosotros se puso de acuerdo, Alejandro.
Este acuerdo tiene años, más que los tuyos, más que los míos. Más que cualquier otra cosa que yo haya conocido o imaginado.
Nuestros cuerpos se pusieron de acuerdo, así me digas que nada de este plano terrenal te interesa lo suficiente, sé que puedo hacer que este mundo se vuelva tan maravilloso para vos como lo es ese otro plano que manejás y que yo aprendí a desconocer apenas cumplí mis diecisiete.
Estoy entregada a aprender todo lo que me tengas que enseñar, a escucharte todo lo que me tengas que contar, a resolver cada pequeño conflicto adentro tuyo, *y fuera tuyo* con este mundo, y con los otros.
Quiero ser tu compañera, Alejandro.
Ni siquiera puedo establecer una etiqueta para esto que somos -y que no-. Sos mi novio hace una semana y un par de horas, pero ¿hasta qué punto eso también es limitante para lo que somos?
Ser novios es lo más cercano a toda la energía que viene desde vos hacia mí y viceversa, somos novios en este mundo, en este plano, pero... antes...¿qué fuimos? en otros lugares...¿qué somos?... ¿cuál es el techo que tocamos, Alejandro? ¿Hay techo para nosotros y esto?
Cuando digo esto, me refiero a lo que siento cuando me llamás en la mañana.
A lo que sentís cuando te digo que sos bueno, y lo sos.
Yo te siento en todas partes y de todas formas. Y creeme, que soy una experta en sentir.
No quiero límites con vos, Alejandro. Ni tenerlos, ni que los tengas.

Abro este paréntesis en esta oportunidad...
Estos cimientos parecen ser más fuertes que cualquier cosa que hayamos experimentado antes... porque para mí es así, vos sos la más fuerte de las experiencias que jamás tuve, sabés que no hablo del sexo que compartimos, ni de las lágrimas que nos sacamos.

Hablo de mí.

Hablo de vos.

Hablo de un nosotros.

Si parece que no tenemos nada en común, entonces es tiempo de que construyamos algo juntos.

Me llamo Fresia, nací el once de octubre, del 1992, y llovía. Tengo trastornos de ansiedad y me como las uñas desde que soy pequeñita, cuando perdí un chupete en un supermercado muy grande. Tuve dos duendes, Nisi y Copi, cumplí los cinco y se fueron, nunca más volvieron. Le tengo miedo a estar sola, y a la oscuridad. No me gustan las tortugas porque son lentas. Me gusta prender fósforos, me gusta el fuego. Siempre le pongo nombres a las papas fritas antes de comérmelas. Nunca besé a un chico con ganas de hacerlo. Me siento incómoda con mi cuerpo. El día más feliz de mi vida lo pasé en una plaza, muerta de frío, con mi mejor amigo. Adoro cocinar. No tengo recuerdo de mi infancia, ninguno, absolutamente ninguno, todo está borrado desde los 10 para abajo. Mis papás no suelen comprenderme. Una vez tuve un ataque de pánico en la universidad, y me quedé encerrada en el baño. Me gustan mucho los toboganes. Colecciono bolitas de nieve de todas las ciudades que conozco. Hablo con desconocidos por la calle. Siento que alguien me está persiguiendo. Quisiera estar en otro lugar ahora mismo. Soy muy perfeccionista y autoexigente, siempre quiero ser la mejor. Me frustro con facilidad. Me río de cosas tontas. Abandono a la gente que quiero, por miedo. Estoy enamorada de un chico de 16 años. No lo quiero perder nunca.

¿Te digo lo que sé de ese chico de 16 años?

Que está solo
Que tiene miedo
Que se esconde tras una máscara que construyó luego de un sinfin de decepciones.
Que también se frustra, o está frustrado.
Que no tiene metas en este plano terrenal.
Que se refugia, ahí, ahí en su zona de confort.
Que lo lastimaron mucho.
Que es dulce.
Que es interesante.
Que es divertido
Que es perspicaz
Que es hermoso,
Que es mágico.


Que es bueno desde los pies al alma, y desde el alma a mí.

Que ahora no está solo.

y que ahora espero que ya no tenga miedo.

¡Y además te compuse una canción!
perdón por toda la intensidad.

Caleidoscopio chino